dimecres, 15 de febrer de 2012

literatura y poder

Hace algún tiempo escribí una reseña sobre un libro llamado “los libros de Lucca”, una novela donde se habla sobre el poder de las palabras. Especialmente las palabras escritas en los libros. En esa novela, se ve como hay gente capaz de leer de algún modo especial los textos y conseguir obtener frutos. Un tema que me pareció muy original.

Desde entonces (marzo de 2010) he leído tres libros más que tienen una temática similar. Tres libros del mismo autor. Un autor del cual ya he hablado aquí alguna vez. José Carlos Somoza. Aquí podéis leer lo que escribí en su día. Las tres novelas de Somoza que tocan este tema son: Dafne desvanecida, obra de la cual ya hice un comentario en ese mismo post. La dama número 13 (que leí el pasado septiembre) y El cebo (que acabo de leer ahora). Segurametne las dos últimas son las que más se parecen a la temática de Los libros de Luca.


En La dama número 13, se nos presenta una secta formada por mujeres o quizás espíritus femeninos, que han vivido a lo largo de la historia sirviendo de inspiración a los diferentes poetas. Esto les ha permitido lograr que los poetas escriban versos de poder, versos que recitados del modo correcto sirven para hacer daño. Son, de hecho, un arma mortífera. Encontrar a la dama número 13 que está por encima del resto (como el anillo único) será el objetivo del protagonista de la novela.

El Cebo, es un libro diferente pero con bastantes cosas en común. En esta obra, hay una división de la policía científica llamada policía psicológica, que se encarga de investigar y detener a los criminales (especialmente psicópatas) mediante el uso del teatro. Los cebos, son personas muy jóvenes entrenadas en el uso de los versos de Shakespeare para conseguir crear sentimientos en la víctima. Una vez “enganchada” la víctima está a merced del cebo, como si se tratara de un títere. Estos cebos, ponen en riesgo su vida acercándose a los psicópatas y una vez contactados los poseen mediante versos y mímica. En el transcurso de la novela se verá, que en la policía, no todo es lo que parece y la protagonista se verá envuelta en varias conspiraciones diferentes.


En fin, dos novelas entretenidas de leer, originales y con el sello especial de este autor de origen cubano. Autor que siempre sorprende con novelas psicológicas ambientadas en sociedades de un futuro no muy lejano. Sociedades donde los seres humanos parecen haber perdido algo de su humanidad.

En definitiva, novelas altamente recomendables.

Os dejo aquí un fragmento de la novela La dama número 13, para que tengáis una idea.

“(•••) el lenguaje humano no es inofensivo. Lo comprobamos todos los días, hasta en los discursos de los fanáticos y los políticos… Las palabras alteran la realidad, producen cosas, pero solo si se recitan de determinada forma y en determinado orden. En tiempos remotos, estas combinaciones de palabras poderosas, a veces sin significado, fueron compiladas en tablillas o pergaminos cuyos fines estaban muy lejos de ser artísticos o estéticos. Pero las personas que controlaban este poder no conocían todas y cada una de las infinitas combinaciones de palabras en todos los idiomas posibles. Para descubrirlas, necesitaban ayuda externa. Y decidieron convertir su búsqueda en un arte, en una estética. Así nació la poesía y así nacieron los poetas, –se detuvo y los miró-. Los poetas, ya lo sabéis, se dedican a componer cadenas de palabras llamadas versos cuyo significado, a veces, ni ellos mismos comprenden muy bien. Las damas (que son los seres que, con el tiempo, han controlado este vasto poder) son capaces de percibir qué poetas poseen mayor potencial creativo. Entonces adoptan la apariencia de hermosas criaturas, los inspiran y luego escarban entre sus creaciones para encontrar aquellas líneas que pueden producir efectos y que se denominan <>. El autor de este libor compara a los poetas con <>, ya sabéis: esas ramas que supuestamente tiemblan ante la proximidad de un objeto oculto… Es una buena metáfora. Las damas utilizan a los poetas para desenterrar los sonidos más poderosos de todos los lenguajes.” P.143.